Cruzando EEUU en un CTSW por Kent Wein

Mi trabajo diario me obliga a realizar vuelos de costa a costa desde Nueva York a Los Ángeles y San Francisco unas cuantas veces al mes. Pero la idea de volar en CT a través del país no parecía una propuesta fácil.

Pero cuando mi hija de 16 años, que vive en Alemania, dijo que quería ver más cosas de los Estados Unidos en volando en nuestro CTsw, ¿cómo iba a decirle que no? Planificó una ruta para ir desde NuevaYork hasta Seattle y pasar por algunos de los lugares donde creció Laura Ingalls Wilder (la autora de “La casa de la pradera”). Después de coordinar las fechas, me di cuenta de que la feria AirVenture en Oshkosh se celebraba en la misma fecha en la que íbamos a pasar por allí.

Preparamos ropa para dos semanas en nuestros petates de lona, que por cierto se adaptan perfectamente al CT, y otra bolsa con una carpa ligera, sacos de dormir y cojines, junto al equipo habitual para el avión, como amarres, suministros de limpieza y aceite.

Incluso llenos de combustible, todo nuestro equipo y las bolsas, nos quedamos por debajo de los 600 kgs máximos al despegue


Nuestra primera etapa fue desde Poughkeepsie, donde se encuentra el avión, a las cataratas del Niagara. Subimos por encima de las nubes, nivelamos a 8,500 y disfrutamos de un viaje suave todo el camino. En el aeropuerto de Cataratas del Niágara, nos encontramos con el terminal de vuelos privados más agradable que he conocido, Calspan Air Services, que nos dejaron un automóvil de la tripualción para usar por la noche. Aprovechamos la oportunidad para ver las cataratas después de registrarnos en nuestro hotel. Verlos iluminarse al atardecer y ver el espectáculo de fuegos artificiales que hay todas las noches fue lo más destacado de nuestro viaje.

El segundo día, nos levantamos pronto para aprovechar la temperatura fría y tener un vuelo agradable en las cataratas del Niagara y hacia Michigan, donde vive mi hermano, en el aeroparque de Newman, cerca de Kalamazoo.

Por la tarde volvimos al CT para volar en formación con mi hermano y su mujer donde aprovechamos para hacer algunas fotos, y cerramos el día cenando con ellos.
 

La mañana siguiente era sábado, Ibamos al AirVenture en Oskosh, he estado 4 veces antes, pero esta sería la primera vez que participo en el evento, después de imprimir todas las páginas del NOTAM y estudiarlo bien, salimos a las 10 de la mañana, planificamos llegar allí a  las 12.30 para intentar ahorrarnos el atasco del que tanto había oído hablar.

Después de despegar, ascendimos por encima del techo de nubes para volar sobre ellas y seguir nuestro camino rodeando todas las protuberancias que nos impedían continuar recto, alcanzando el lago Michigan por un claro y rodeando el lago entramos por el pasillo sobre Chicago por debajo de 1500 pies.

La llegada a Oshkosh no podría haber sido más fácil, hubo periodos de silencio en la radio mientras nos acercábamos al punto de referencia RIPPON, al llegar eramos los primeros de un grupo de tres, bajamos como una piedra cuando se nos solicitó y entramos directos a las 36R sin tener que decir una palabra.

Al aterrizar los “jueces” nos dieron puntuaciones muy variadas de 7,  5, 9, 7 y 1, Enya pensó que nos habían robado en la última puntuación.
 

Una vez estacionados, el comisario de parking vino a saludarnos y nos explicó donde debíamos ir para comprar el pase del campamento, nos dio nuestra ubicación “norte 40” cerca de las pista 27, al rato volvió y nos dio los pases para la exhibición aérea, tenían un valor de 100$ pero para nosotros era gratis por haber llegado en avión.

Después de montar nuestra tienda de campaña fuímos directos al stand de Flight Design, donde conocimos al CEO de Flight Design Lars Joerges y su hija Saviya, junto al director de operaciones Daniel Guenther, Tom Gutmann y Tom Gutmann junior estuvieron por parte de Airtime Aviation y por supuesto Tom Peghiny y Arian Foldan de Flight Design USA, que llevan todo el mantenimiento de mi avión.

La única compra que hice durante el show fué una maqueta de “Factory Direct Models” – pedimos un CTsw como souvenir de nuestro viaje Nueya York-Seattle. pedimos el modelo de ventanas transparentes  el interior exactamente igual que el nuestro, no puedo esperar mas para verlo en unos meses.

Si habitualmente este tipo de eventos son agotadores, merecía un esfuerzo adicional el espectáculo nocturno de Oshkosh. La hacen los miércoles y sábados por la noche, nos quedamos absolutamente impresionados mientras estábamos sentados en nuestras sillas y observando la espectacular combinación de fuegos artificiales y habilidades de vuelo que nos demostraron.

Estuvimos allí 2 noches y disfrutamos de un ambiente relajado el domingo. Las exhibiciones continuaron soprendiendonos ese día a lo largo de la mañana, lo que me permitió poder visitar a los vendedores y evitar las multitudes que habitualmente andaban por allí entre la semana.

Salimos de Oshkosh a las 7 de la mañana del lunes, ese día fue tan fácil salir como cualquier otro aeropuerto, despegamos de las pista 27 y nos mantuvimos por debajo de 1300 pies según lo indicado en el NOTAM, que es solo 500 pies AGL hasta aslir del espacio aéreo clase D, me alegré de ver una velocidad de mas de 215 kms/h de indicada a tan baja altitud, parece que el pulido que le hicimos a los bordes de ataque en el show debió de funcionar.

Nos detuvimos en Walnut Grove, Minnesota, una de las ubicaciones del libro de Laura Ingalls Wilder y luego continuamos a DeSmet, South Dakota por la noche. La sociedad histórica Laura Ingalls Wilder nos prestó un coche de cortesía para que pudiéramos recorrer todos los sitios, incluyendo una casa y la granja de los Wilders. Incluso nos permitieron llevar el coche al aeropuerto de Wilder y dejarlo allí a la mañana siguiente, cuando estábamos listos para partir.

En el B&B donde estábamos alojados, el propietario nos preguntó si nos importaba ser entrevistados por DeSmet News, un periódico local de la ciudad, sobre nuestro vuelo. Quizás haya sido lo más destacado para Enya. Estaba encantada de contarle al editor nuestra experiencia de vuelo hasta ese momento, ya que nos estábamos preparando para partir.

Salimos de DeSmet y volamos directamente al monte. Rushmore, que se puede rodear a más de 7,700 pies (2,000 AGL) y media milla de distancia. Luego pasamos al monumento Crazy Horse que aún está tallado después de todos estos años. Finalmente, continuamos por Black Hills hasta Hulett, Wyoming, que está justo al lado del monumento nacional de la Torre del Diablo. Tenían autoservicio de combustible y un coche para tripulaciones, así que pudimos ver la mota lacolítica, caminar alrededor de ella y cenar. ¡Un día perfecto!

Al observar el clima de cerca, estaba claro que necesitábamos recuperar algo de tiempo salir directos al día siguiente hacía Seattle. Las nubes cubrirían las montañas de Cascade si intentáramos hacerlo en dos días, por lo que un solo día era lo mejor. Volamos a Butte, Montana, nos aprovisionamos de combustible y utilizamos un automóvil de cortesía para almorzar. La altitud de densidad en Butte era de 8500 pies, y el CTsw usó 1,500 pies de la pista de 9,000 pies. Elegí despegar con los flaps en cero ya que no había obstáculos y era importante llegar a 87 nudos para comenzar nuestro ascenso.


Volando hacía Seattle nos vimos obligados a pasar por unas montañas de 10,500 pies. Usando el piloto automático me dio tiempo para estudiar la distancia del terreno y la ruta con Foreflight y Garmin pilot. “Gestionar” el vuelo se hace mucho más fácil con ese piloto automático, algo que pensé que no querría en un avión de aviación general. Demostró su valía el primer día que tuve el avión.

Al cruzar Cascades, teníamos que mantenernos alejados de una zona temporalmente restringida por trabajos de extinción de incendos que se estaban produciendo  en el lado norte del monte Rainier. Cruzamos fácilmente el terreno a 8,500 pies y descendimos a 6,500 pies una vez sorteada la zona.

El viaje nos llevó sobre una 23 horas y consumimos 442 litros de combustible, volamos con una configuración de alto rendimiento la mayor parte del tiempo ya que teníamos vientos en cara de 20 a 40 kms. El día mas largo fué el último, con casi 8 horas de vuelo divididas en dos mangas, nunca aterrizamos con menos de 2 horas de remanente de combustible. El CT es una maquina increible para cruzar paises enteros.

 

Gracias Flight Design por construir una máquina como esta. Este viaje será uno de los mas memorables de todos, no puedo esperar para volver a casa – con viento de cola en ésta ocasión 🙂

 

Kent Wien

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